El sector agropecuario continúa fortaleciendo su papel como uno de los principales generadores de empleo en Colombia
Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en abril de 2025 se registraron 3,18 millones de personas ocupadas en actividades agrícolas, ganaderas, de caza, silvicultura y pesca. Esto representa un aumento del 0,8% en comparación con abril del año pasado, con 24 mil nuevos empleos creados en el sector.
El sector mantiene su participación en el 13,5% del total del empleo nacional, reafirmando su papel fundamental en la economía y en la generación de oportunidades, especialmente en zonas rurales dispersas y de economía campesina.
A nivel nacional, el total de personas ocupadas alcanzó los 23,6 millones en abril de 2025, el segundo nivel más alto desde 2019, superando los registros prepandemia y consolidando la recuperación del mercado laboral que comenzó en 2022. Esta cifra refleja una mejora estructural, considerando que en junio de 2019 había cerca de 21,1 millones de ocupados, y que en el punto más crítico de la pandemia en 2020, la ocupación cayó a 17,3 millones.
La tasa de desocupación en el país en abril de 2025 fue del 8,8%, lo que significa una reducción de 1,9 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año pasado, evidenciando avances en las políticas de inclusión productiva y reactivación económica con enfoque territorial.
La ministra Martha Carvajalino destacó que “el crecimiento del empleo en el campo colombiano refleja la resiliencia del sector rural. Sin embargo, para lograr impactos más profundos, es fundamental impulsar con decisión la asociatividad campesina, fortalecer cooperativas, consejos comunitarios y formas organizativas en territorios como las Zonas de Reserva Campesina, los PDET y las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos. Esto permitirá generar economías de escala, acceso a mercados y empleo digno para jornaleros, mujeres y jóvenes rurales.”
Desde la cartera agropecuaria, se reafirma el compromiso con el empleo rural digno, reconociendo que el trabajo en el campo no solo garantiza la seguridad alimentaria, sino que también dinamiza las economías regionales y contribuye de manera significativa a reducir la pobreza y la desigualdad.








