Más de 50.000 personas se encuentran desaparecidas
La cifra de víctimas por los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio continúa en aumento. Las autoridades confirmaron este viernes que el número de fallecidos ascendió a 920, mientras que 3.360 personas han resultado heridas y las labores de búsqueda siguen sin descanso entre los escombros de las zonas más afectadas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que, además de las víctimas fatales y los heridos, 172 personas permanecen atrapadas, más de 3.000 familias quedaron damnificadas y se han contabilizado 302 réplicas desde que ocurrió el doble movimiento telúrico, considerado uno de los más destructivos registrados en la historia reciente del país.
La emergencia golpeó con mayor intensidad a Caracas y al estado de La Guaira, donde decenas de edificios colapsaron y cientos de estructuras sufrieron daños severos. El balance oficial también reporta afectaciones en 13 hospitales, 25 centros comerciales y más de 1.000 edificaciones, mientras continúan las evaluaciones de infraestructura y seguridad.
En paralelo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que más de 50.000 personas permanecen sin ser localizadas, una cifra que incluye ciudadanos incomunicados por el colapso de las redes de comunicación y habitantes de las zonas más devastadas. Las autoridades aclararon que el número de desaparecidos podría modificarse a medida que avancen las labores de identificación y rescate.
La respuesta internacional continúa fortaleciéndose. Al menos 16 países, entre ellos Colombia, Estados Unidos, México, Brasil, España, Ecuador y El Salvador, han enviado equipos especializados de búsqueda y rescate, personal médico, perros entrenados, maquinaria pesada y ayuda humanitaria para atender la emergencia.
Los organismos de socorro mantienen las operaciones contrarreloj debido a que las primeras 72 horas son consideradas cruciales para encontrar sobrevivientes bajo los escombros. Mientras tanto, miles de voluntarios se han sumado a las tareas de remoción de escombros y asistencia a las familias afectadas, en medio de una de las peores tragedias naturales que ha enfrentado Venezuela en las últimas decadas.








